martes, marzo 18, 2008

Manipulación de una pasión

Creo que es un sueño para todos los aficionados al fútbol, asistir algún día a un partido en Argentina; su forma de vivir el juego, apasionadamente, es conmovedora.

Sin embargo la pasión desbordada conduce al fanatismo, que nunca termina bien. Y se ven cosas como las que pasaron este fin de semana: un aficionado muerto (por un arma de fuego que no tiene nada que hacer en los alrededores de un escenario deportivo), peleas internas entre hinchas del mismo equipo por el control de la barra... son cosas que hacen preguntarse: ¿realmente merece la pena hacerse matar por un equipo?

En nuestro medio, los equipos de fútbol funcionan como aglutinantes de la juventud, que buscan una identidad en medio de la inseguridad que se vive a esa edad. Aquí la intolerancia se debe a que el insulto al equipo rival se siente como insulto a tu estilo de vida. No discutiré la validez o no de establecer a un equipo de fútbol como objeto de culto, hay gente que no tiene nada más a qué aferrarse. Lo único que demuestran estos hechos es la falta de educación de nuestros jóvenes.

Pero en Argentina al parecer, la violencia en el fútbol es mucho más que eso. Hay todo un trasfondo político, de manipulación de masas para promover los fines de los poderosos mediante la concesión de beneficios para los dirigentes de la barra brava. Se entiende que por la difícil situación social las personas se ven obligadas a hacer lo que sea para mejorar su economía, la culpa debe recaer en los que manejan estas fuerzas oscuras tras el poder. Lo triste del asunto es que, como siempre, los promotores intelectuales del desorden son los últimos en caer. Y mientras tanto, siguen cayendo inocentes, y se usa el deporte como factor de descompresión para expresar toda la inconformidad social, potenciado por los comentarios imprudentes de algunos medios de comunicación que no ayudan en nada a que los aficionados conserven la cabeza fría.

A veces, con cosas como esta y a pesar de lo mucho que me gusta, me da asco el fútbol.

Aclaración: Advierto que no soy ningún sociólogo o autorizado en el tema, hablo desde la ignorancia de quien no ha ido al estadio más que una vez en su vida. Me guío por lo que leo y escucho en los medios y por lo que veo en la calle. Se aceptan críticas y otros puntos de vista.

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