viernes, noviembre 30, 2007

Reflexiones desde la barrera

Sé que mi blog está muy reciente y que no he tenido oportunidad de tocar otros temas, pero la premura del tiempo (el 2D está cerca) me obliga a referirme de inmediato a lo que está sucediendo en Venezuela. No voy a mencionar los puntos de la Reforma, aunque he leído bastante no tengo conocimiento de causa para emitir juicios puntuales. Solo quiero opinar de la situación general.

Tal vez algunos de ustedes hayan visto alguna noticia sobre las peleas que se arman entre fanáticos del fútbol, sobre todo en Argentina e Italia (hace algunos años esto también sucede en Colombia). Seguramente habrán pensado: "pero qué bárbaros son, se pelean por una camiseta". El hecho es que en estos países se ha llegado a un punto donde no hay tolerancia ante la diferencia. Se agrede al otro solamente porque no lleva el mismo color de camiseta que yo. Es lo mismo que sucede en Venezuela, por una causa más trascendente, es cierto, pero no menos condenable. Desde ningún punto de vista se puede aceptar la agresión verbal, e incluso física debido a las diferencias que puedan existir entre uno y otro bando. Es válido debatir, defender una postura política, pero nunca usar la fuerza, ya sea para imponerla o por que los argumentos no son suficientes para validar una ideología. Y cuando digo todo esto, me refiero tanto al oficialismo como a la oposición. El tomar las vías de hecho nunca legitimará una posición política.

También es cierto que hay inconformismo, que la comida escasea, que solo un sector de la sociedad se está beneficiando con este gobierno (los más necesitados, sí, pero dónde queda eso de que "Venezuela ahora es de todos"?). Pero no le podemos enseñar a nuestros hijos que si las cosas no te gustan tienes que salir a insultar a alguien o a hacer destrozos.

Siempre admiré el gran interés que despierta la política entre el venezolano común, se debate abierta y apasionadamente. Pero a esa pasión hay que ponerle un límite, hay que recordar que mi derecho termina donde empieza el derecho del otro. Todo se resume en dos valores, de aquellos que la sociedad venezolana se ha olvidado: la tolerancia y el respeto.

En fin, esta es mi visión (un poco escueta, sabrán disculpar) de lo que sucede en Venezuela.

1 comentario:

Anónimo dijo...

por fin un blog en donde puedo leer los pensamientos de un colombiano civilizado.
ta bueno tu blog!!!!
lo seguiré visitando.