lunes, octubre 20, 2008

Fuego

Hay ciertos momentos en la vida en los que un hombre debe actuar. Dejarse de discursos sobre lo que sería correcto hacer y simplemente actuar, sin importar si se es coherente o no con todo lo que se ha predicado. Aprovechar el impulso que da una motivación inesperada, tomar las armas y salir a la guerra. Dejar el letargo de una temporada gris y recibir nuevos aires.

Y aunque la motivación sea algo etérea, intangible, transitoria, puede servir como excusa para remover entre las cenizas y buscar el fuego, ese fuego que ha estado dormido pero que aún puede alimentar esta hoguera. Todo sin ninguna presión externa, sin otra pretensión que estirar las alas y volar hacia donde los nubarrones no puedan ocultar el sol.

"And so my friend, abre tus alas,
que sin duda las tendrás,
¡oh!, gánate tu libertad".

Por la sola dicha de volar.

Halcón a medias - Gianluca Grignani

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tal como lo escribes suena motivador. Pero no sé. sigo siendo cobarde para eso. Entonces me toca seguir en terapia :P Pero excelente que estés así. :) Suena re emocionante.

Ŧabián dijo...

El miedo siempre está presente, es inevitable. Pero siempre estamos buscando una excusa para justificar lo malo que nos pasa, entonces, ¿porqué no encontrar una excusa para hacer que las cosas buenas pasen?

Saludos!