martes, octubre 07, 2008

Magia

Yo, ante todo, soy ingeniero. Eso quiere decir que soy racional y escéptico. Pero por características de mi personalidad y mi carácter soy propenso a creer en ciertas cosas en las que los ingenieros no creemos. Digámoslo de una vez: yo creo que existe la magia en el mundo. No me refiero a esa que ejerce al mago Fernandiny, ni el mago Lorgia, ni Tony Kamo; hablo de la energía cósmica, de las fuerzas del univierso o como ustedes lo quieran llamar.

Hay experiencias que me corroboran esta creencia, que no es superstición, si no más bien esperanza, confirmación de que no he perdido mi capacidad de asombro. Desde grandes tonterías como una hoja que cae del árbol bajo el que estoy sentado, sobre mi pierna, con una araña posada en ella, una araña verde. ¿Cuáles son las posibilidades de ocurrencia de ese evento? ¿Cuántas arañas verdes caen al año en la pierna de un individuo después de que la hoja en la que estaban paradas se desprende del árbol? Otras situaciones son más comunes, pero no menos maravillosas; como el desear encontrarse con una persona y cinco minutos más tarde verla en el lugar menos esperado, o conocer casualmente por internet a alguien que si viviera 5 mil kilómetros más cerca sería la persona ideal para compartir el resto de tu vida.

O lo que me acaba de suceder, reencontrarme después de más de 15 años con una amiga de infancia que por cuestiones de la vida vino a parar a esta ciudad donde vivo. Una persona con quien estudié en el mismo colegio, viví en el mismo edificio y jugué en el mismo parque. Una persona que puede conocer más de mí que todas las demás que he conocido en estos años.

Magia son esas cosas indescifrables que la vida te pone al frente, que en condiciones normales no te imaginas cómo podrían llegar a suceder o que incluso a primera vista parecen absurdas. Y te dan esperanza porque te hacen caer en cuenta de que no todo está escrito.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Genial que eso suceda. Le da un toque de alegría o de interés a esta vida rutinaria que a veces uno tiene.