martes, octubre 28, 2008

Re-encuentros

Estoy asustado. Pareciera que la gente no se da cuenta de que el tiempo pasa, que la vida ha hecho sus estragos en nosotros y que, para fortuna o no, ya no somos los mismos de antes. Quieren hacernos parte de su círculo social, como una vez lo fuimos, pero todo sucedió en una época lejana. Los que éramos niños hoy somos grandes, los que eran grandes hoy son viejos. Dejamos de convivir por un largo tiempo y desconocemos nuestros hábitos, mañas, vicios, gustos y hasta las expresiones de nuestro rostro. Por ahora la comunicación fluye, pero cuando ya agotemos los recuerdos y anécdotas del pasado, ¿tendremos algún interés en común para compartir? Es casi como conocer a alguien desde cero, sin saber si ese alguien va a ser de su completo agrado. Y es duro, porque la empatía se daba por descontada.

No se puede vivir del recuerdo. Una cosa es añorar los viejos tiempos y atesorar esos momentos con cariño. Pero otra muy diferente es querer retomar las cosas donde se dejaron, veinte años atrás, y hacer de cuenta que todo sigue igual.

Mucho ha acontecido: nacimientos, muertes, graduaciones, bodas, éxitos, fracasos, odios y amores. Y estuvimos ausentes. No se puede prentender que los años no han pasado y que las personas son las mismas. La gente cambia, para bien y para mal, mucha agua ha pasado debajo del puente.

Cuando uno se queja por la soledad, por la ausencia de quienes significaron mucho en su vida, no reflexiona en las consecuencias de traerlos de vuelta. Cuando uno se aleja por un largo tiempo lo mejor es crear una nueva vida y resignar lo que dejó atrás, así duela.

Veremos si el destino nos devuelve lo que nos había quitado, o por el contrario, se llevará hasta los buenos recuerdos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo estoy convencida por experiencia propia que esos son etapas. Y si bien uno sigue ligado con la gente, uno tiene que construir cosas nuevas. No de pasado solamente se mantiene la gente. Un saludo. :)

Beatrix dijo...

Es duro reencontrarse con gente que uno quiso mucho y cuyo recuerdo seguia queriendo y darse cuenta que ya noo hay puentes entre sus corazoones y los nuestros..

Ŧabián dijo...

Pepa: sí, son etapas. Pero para dejarlas atrás hay que cerrarlas, decir adiós. De lo contrario queda un túnel abierto hacia el pasado. Gracias :)

Beatrix: es que uno termina por encariñarse con los recuerdos. Cuando se vuelven reales asusta encontrarse con algo que no se esperaba. Un saludo.