domingo, mayo 25, 2008

El fin del miedo

Seguro que todos hemos tenido alguna vez el sentimiento de esperanza de que una situación negativa termine pronto, aunque sepamos que puede tardar años en suceder. Peor aún, llegamos a desear la muerte de quien provoca tales situaciones para que el bien común prevalezca. Y cuando finalmente sucede no celebramos, simplemente sentimos alivio.

Me refiero a aquellos que ejercen el poder con tiranía. Me refiero a quienes someten a naciones enteras a su dominio, con mentiras y manipulaciones. Hablo de la guerra en Irak, del régimen de Castro, del régimen de Chávez, de los problemas en el Medio Oriente. Díganme si ustedes no respirarían tranquilos si alguno de ellos llegara a su fin.

Eso fue lo que sentí ayer. El anuncio de la supuesta muerte (aún por confirmar, ese no es el punto) del guerrillero más anciano (y por consiguiente, más criminal) del mundo, fue un alivio. Es inevitable sentirlo cuando el susodicho ha sido el caudillo de una de las organizaciones delincuenciales más sangrientas de la historia.

Y no me salgan con que era un defensor de las causas sociales, o que su lucha era justificada. No hay argumento en el mundo que justifique la muerte de inocentes. ¿O ya se nos olvidaron las frecuentes tomas guerrilleras en los pueblos? El hecho de que ya no sucedan con la misma frecuencia, debido a su debilidad como organización, no nos puede hacer olvidar. Pero claro, este país tiene memoria de paja.

La historia de Colombia se ha partido en dos, más de 40 años de guerra que ha dejado miles de muertos podrían estar a punto de terminar. Lástima que esto no lo entiendan muchos que ven el conflicto desde afuera, todavía existen ingenuos que creen que los ideales sociales de izquierda están bien representados por grupos armados que no tienen ningún apoyo por parte de la sociedad civil. Ojalá esto sea el principio del nacimiento de un nuevo país para las futuras generaciones.

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