martes, agosto 05, 2008

Caballos, guaro y bandeja

Yo tengo un problema con la cultura antioqueña; o más bien, con algunos elementos propios de la cultura antioqueña. Creo que el hecho de no haber estado inmerso en ella desde el principio, me permite cuestionar algunas cosas.

Y no es que yo sea un antipaisa, nada de eso. Mi familia es tan paisa como la arepa, y soy un agradecido de esta tierra que me ha dado la oportunidad de crecer personal y profesionalmente. Pero permítanme ser un poco crítico, aunque sé que más de uno se puede llegar a enojar. Además, estamos en plena Feria de las Flores, y necesito desahogarme de ciertas cosas que me molestan.

1- Los caballistas. Me muero de la pena, pero la afición por los equinos no hace parte de la tradición antioqueña. Ese es un elemento que fue añadido por las élites latifundistas, tomado prestado de los mexicanos. Pero históricamente el campesino del común (entiéndase pobre) no tenía recursos para sostener un caballo. Lo máximo a lo que podía llegar era a tener una mula, y eso porque es un animal de carga, utilitario. El caballo era un elemento de confort y estatus.

Si solo se tratara de los caballos, vaya y venga, pero es toda la parafernalia que se ha montado alrededor de dicha "tradición": licor, música y mujeres. Aparentemente sí está permitido conducir un equino en estado de embriaguez. Añádanle a eso las rancheras, hay quien nos hace creer que esa es la música tradicional antioqueña. Y claro, para qué puede ir alguien que no tiene caballo a la cabalgata de la Feria de las Flores si no es para ver viejas buenas.

Y si vas a un pueblo, ten cuidado. Los jinetes se creen los dueños de las calles y te pueden echar el caballo encima. Los municipios deberían cobrar un impuesto adicional al que quiera salir a pasear por los centros urbanos, los ciudadanos de a pie nos tenemos que calar la suciedad que dejan los animales en plena vía pública y andar saltando para no ir a pisar alguna plasta.

2- El aguardiente. Yo no soy un consumidor habitual de bebidas embriagantes, porque no me educaron así y por motivos de salud. Pero no he probado un trago más desagradable que el aguardiente. Solo es comparable con el vodka, pero el característico hedor a anís creo que le da el primer puesto, no me explico cómo hay quienes dicen que es el mejor licor que existe. Y luego está la tradición heredada de emborracharse porque sí. No es suficiente con estar alegre, o "prendidito", no, hay que estar lo más ebrio que se pueda y si es posible, vomitar.

3- Los fríjoles. Sí, son deliciosos; sí, me los como con gusto. Pero he escuchado a gente decir: "si por mi fuera, yo comería fríjoles todos los días". Y hay quien lo hace. Lo cierto es que toda cultura tiene un plato típico y la gente se apega a el hasta la muerte (si no pregúntenle a los argentinos con sus asados, a los mexicanos con su tortilla y a los peruanos con su ceviche), pero lo malo de los fríjoles es que andan con malas compañías. La bandeja paisa es un plato explosivo. ¿A quién se le pudo ocurrir combinar en un mismo plato fríjoles, chicharrón, chorizo, morcilla, carne molida y hasta huevo? Recuerdo que por cuestiones laborales conocí unos chinos hace un par de años, que permanecieron en la ciudad durante un mes. Los jueves nos daban bandeja en el trabajo, y los pobres no podían digerir semejante coctel proteínico. Imagínense, con todo lo que nosotros despotricamos de la comida china, y a ellos les parecía horrible la nuestra.

Entiendo perfectamente que son hábitos, costumbres, y hasta tradiciones (con lo positivo y negativo que esto implica), pero a nadie tienen por qué gustarle todas, no? Que este sea un llamado a la mesura durante las fiestas, al buen comer y al buen beber, que con buenos hábitos se contribuye a la buena salud.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo de los caballos. Pero es bonito verlos en cabalgata. :)

Lo del aguardiente... a mí me gustaba por lo dulce, pero también tienes razón. Los peores guayabos no han sido solo con vino, sino también con guaro.

Y a los fríjoles no los puedo tolerar. A menos que sepan hacer buenos guisos, pero ni por esas los comería diarios. :) Saludos.

Pala Labra dijo...

Hola!!!

Estoy muy de acuerdo. Lo de los caballos es lo que más me impresiona, me entristece la manera como sufren esos pobres animalitos cargando a esos borrachos. El aguardiente tampoco me gusta, lo detesto, de hecho.

Esta es una cultura de excesos. Hasta las mujeres "buenas" se consideran así en la medida que exageran su belleza natural. Sabes, ahora que me acuerdo, yo también escribí algo parecido sobre una Feria de flores, pero hace como 2 años. La idea era la misma.

Un abrazo.

Ŧabián dijo...

Pepa: no puedo negar que la cabalgata es todo un espectáculo, sobre todo para el que la ve por primera vez. Sin embargo me molesta que se distorsionen los valores y se le de más importancia a lo que sucede afuera, que al evento en si.

Pala Labra: si, parece que el arte de exagerar no es solo al hablar, si no al comer, al beber, etc.

Gracias por pasarse por aquí.