jueves, noviembre 13, 2008

Poesía de ingeniero, no rima (iii)

Hoy ya no sentí lo mismo,
hoy supe que estamos condenados al olvido,
tu distancia y mi mediocridad nos condenan.

Y no me duele el vacío,
cómo llorar por algo que nunca fue?

Nunca he escuchado mi nombre salir de tus labios,
tampoco me he perdido en tus ojos.
Nunca he visto tu cabello ondear al viento,
ni he rozado tu mano casi sin querer.

Juntos 1.463 días,
separados 3.249 kilómetros,
esa es nuestra historia.

Y a veces, la historia simplemente no se puede cambiar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Esa última frase uno la aprende a veces con un dolor muy profundo. :(

Ŧabián dijo...

Uno lo niega, pero si, al final toca aprender. Duele y mucho.

Saludos!