Ibamos de regreso de un paseo familiar al campo. Ya era de noche y el camino apenas se vislumbraba gracias a una hermosa media luna, que se convierte en una buena fuente de iluminación en lugares donde no hay luz artificial.
Mi hermana llevaba de la mano a mi primito Camilo, ayudándole a sortear la irregularidad del terreno, y yo alcancé a escuchar esta conversación:
Camilo: está muy oscuro, ¡no veo nada! Necesito una linterna.
Mi hermana: no necesitamos linterna, mira que la luna nos alumbra el camino.
Camilo: no, yo no veo nada... y a mí no me gusta la zanahoria.
Mi hermana: ... ¿QUÉ? Cómo así, eso que tiene que ver?
Camilo (con tono de lamento): sí, yo no veo nada y mi mamá me dice que la zanahoria es buena para los ojos, pero ¡a mi no me gusta la zanahoria!
.
.
.
Los niños son increíbles.
martes, enero 06, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)





4 comentarios:
Jajajajaja. Excelenteeee. Divinos.
Uy, qué asociaciones! Uno debería mantener una libretica para anotar todas las cosas curiosas que dicen los niños, y algunos adultos también.
Vengo a contarte del cambio de casita mía. Ahí la ves en este perfil. :)
Me sonreí en tu relato... y Efectivamente son increhibles... son un beso con dulzor en los labios...
Abrazos Estrellados
Mi Ser.
Publicar un comentario